jueves, 13 de marzo de 2014

Deshojando

Decían que habían lágrimas mudas y silenciosamente amargas. Desconocidas para muchos y aparentemente inexplicables. Pero una vez las palpas regalimando tu rostro, queda la certeza de que algo las incita, las perturba. Y quieren saber porque esa flor deshoja cada pétalo de su cuerpo, porque esa serpiente se muda de piel, porque la lluvia se convierte en un frío granizo. Quieren saber... tantas cosas. Y tu tan sólo buscas reconstruir y rehacer el camino de vuelta de cada pequeña gota que se asoma por los poros de tu piel, de tu rostro, de tus ojos.