- No estoy. No me encuentro. Me perdí en mí, cuando hubiese sido más factible perderse en ti. Lástima que al llegar, ya había escogido ese camino.
La complejidad de tales
pensamientos se antepone, mientras mis impulsos enmudecen. Y, ¿Por dónde empezar cuando olvidas
el principio y evitas un final, que continuos comportamientos te llevan a él? Paradójicamente perverso, pero real.
- No estoy. No me encuentro. Perdida
me mantengo a contracorriente de la lógica y batallando contra mi… y continuo
estando pero sin estar, hablando pero sin hablar. Callando y llenándome de mí
dentro de esta cabeza que va a estallar.
.
