No nos engañemos. Era fácil idealizar, imaginar y crear. Ahora verifico. Contemplo, me sorprendo y callo. Que sencillo parecía. Con que seguridad enlazaba esos consejos.
A los demás. Siempre a esos paradójicos y complejos
contextos que me rodeaban. Mi yo desistía. Estereotipaba una cálida y ligera
sonrisa que dejaba entrever a contraluz.
Así que acércate. Búscame. Abrázame
infinitas centésimas de segundo. Dame confianza. Y ahora, déjame ir. Tiempo.
Desinhibición, puro invento de la naturaleza. Caparazón de caucho. Coraza de
mimbre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario