- ¡Que pequeña! - Dirían algunos al ver tu tierno rostro.
Pero lo que ellos no saben es que eres maravillosamente grande,
que tienes un corazón inmenso y que regalas amor a todo aquel que te rodea.
Una vez más soy yo quien aprende de ti.
Me enseñas a dar si recibir y a querer de la forma menos interesada que pueda existir.
Me enseñas a dar si recibir y a querer de la forma menos interesada que pueda existir.
Te quiero, y lo haré siempre.
