Eres cruel.
Me abrazaste con fuerza, mostrándome añoranza. Me sonreías, mostrándome nostalgia, mientras me decías cuanto me habías echado en falta, cuanto me añorabas, lo importante que era para ti y lo mucho que me apreciabas…
¿Y para que?
¿Para que querías que lo supiera?
¿Para que querías que lo supiera?
Si ahora parece que todo haya sido fruto de mi imaginación. No tengo pistas sobre ti. Has vuelto a irte. Desapareciste, y me dejaste con un sinfín de extrañas sensaciones, y nuevamente, dolida y decepcionada.
Gracias.
Era carnaval, no estabas disfrazado, pero tus palabras se disfrazaron por ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario