domingo, 3 de abril de 2011

...

Desvanece.
Se propaga en el espacio de forma sigilosa.
Discretamente.
Recorre toda superficie, milímetro a milímetro.
Es inalcanzable, intocable.

Intentar acariciar parece prácticamente imposible.

De tez blanquinosa.

Los rayos de luz asoman entre sus partículas.
Nunca deja de moverse.
No conoce de tiempo ni distancias.

Avanza.

Tan solo sabe que detrás de un paso viene otro.
Consigue recorrer largos trayectos sin perderse.
Oscilante.
Varia su aspecto con múltiples disfraces.
Fluye.
Deja que la brisa le oriente, le guié.
Vive.
Desconoce el significado de fracaso.
No existe diálogo.
A menos que entiendas cada una de sus insinuantes formas.

Indescifrable.

Le basta con entenderse.

3 comentarios:

  1. Compañero mío, yo no soy lo que aparento. Mi semblanza exterior no es más que una vestimenta que llevo puesta; una vestimenta cuidadosamente hecha, que me resguarda de tu interés, y a ti, de mi indolencia.

    El "yo" que hay en mí, compañero mío, habita en la mansión del silencio, y allí continuará invariablemente, desapercibido, e inaccesible.

    No desearía que te conformases con lo que digo ni que te fiases en lo que practico, pues mis dichos no son otra cosa que tus propias ideas, hechas resonancias, y mis obras son tus propias creencias en realización.

    Cuando exclamas: "El aire sopla hacia el este", digo: "Sí, invariablemente sopa hacia el este", pues no deseo que notes entonces que mi pensamiento no está en el aire, sino en el océano.

    No debes entender mis navegantes ideas, ni me interesa que las entiendas. Prefiero estar solo en el océano.

    Cuando se hace claridad para ti, compañero mío, es oscuridad para mí; no obstante, aun entonces hablo de la claridad del día que baila en los montes, y de la penumbra rojiza que se abre paso por los valles; pues no debes oir los cánticos de mi oscuridad, ni debes ver mis alas que vuelan hacia las estrellas, y no me interesa que escuches ni veas lo que pasa dentro de mí; deseo estar a solas en la oscuridad.

    Cuando tú asciendes a tu Paraíso, yo bajo a mi Averno. Y aún así me buscas, a través del mar infranqueable que nos separa. "¡Compañero! ¡Amigo!" Y te respondo: "¡Compañero! ¡Amigo!", porque no deseo que veas mi Averno. Su resplandor te cegaría, y el humo te asfixiaría. Y me agrada mi Averno; lo quiero al grado de no permitir que lo conozcas. Deseo estar solo en mi averno.

    Tu quieres la Realidad, la Belleza y la Justicia, y yo, por darte gusto digo que está bien, y aparento amar estas cosas. Pero en lo profundo de mi corazón me mofo de tu amor por estas corporaciones. No obstante, no te permito ver mi mofa: prefiero mofarme a solas.

    Compañero mío, eres bondadoso, prudente y equilibrado; es más, eres cabal. Y yo, a mi vez, dialogo contigo con bondad y prudencia, pero estoy loco. Sólo que disfrazo mi locura. Prefiero estar loco a solas.

    Compañero mío, tú no eres mi compañero. Pero ¿cómo hacer que lo entiendas? Mi camino no estu camino y, a pesar de eso, andamos juntos, agarrados de la mano.

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  2. (perdona pel nom, però és el meu correu, no sé com es fa per posar un nom normal jajaja)

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