La buscas, casi desesperándote, dándote por perdido.
Y de pronto te encuentras en la continuación de aquel primer café que quedo a medias, y entre recuerdos y planes de futuro, te ves envuelto, cuando menos lo esperas, de forma casual con esa complicidad.
¡Qué fácil y sencillo parece todo! Como logras evadirme de mis días grises…
Quiero compartirme contigo, quiero que el silencio deje de incomodar y nos una aun más. Ese momento que te obliga a demostrar lo que uno siente sin utilizar palabras.
Me sobran.
Me faltas.