viernes, 12 de marzo de 2010

Déjame quererte


Esta sentado en frente mío, no habla, tan solo se digna a escuchar y a mirar a su alrededor. Su presencia me incomoda y a la vez, deseo tenerlo más cerca.

Tiene su mirada perdida en algún lugar de la habitación. Estamos junto a otros compañeros, no nos encontramos solos. Pero mientras los demás conversan yo no puedo dejar de mirarle y preguntarme en que estará pensando.

De pronto nuestras miradas coinciden, nos sentimos incómodos y rápidamente las apartamos.

-. ¡Dios!. Me fijé en sus ojos, son marrones, nada en especial, pero… tan llenos de sentimientos, tan profundos… Tiene un tierno rostro y una tímida e irresistible sonrisa…

Cuando de repente me di cuenta, los demás ya no estaban, tan solo él, que seguía en su lugar sentado frente a mí. Aproveché y le miré fijamente y él después de intentar unas cuantas veces aguantarme la mirada, lo logró. Y ya nos ves a los dos, frente a frete, mirándonos sin mediar palabras. Le sonreí y el hizo lo mismo. Estaba a 50 centímetros de mí y lo encontraba lejano, muy lejano.
Una vez más me sorprendió, se levanto, se acerco y me cogió de la mano. Yo también me levante. El corazón me iba a 100 por hora. Nos teníamos frente a frente y tan solo nos separaban 10 centímetros. De pronto, me volvió a sonreír y me abrazó. Me quedé sorprendida ante esa situación, y reaccioné; le abracé yo también. Nos fundimos en un eterno abrazo. Sentí que podía estar así horas y horas…

De pronto volvió a haber esa separación de 10 centímetros. Volvíamos a mirarnos. Sentía que su mirada me dominaba… Volvió a acercarse, me cogió de la cintura y girando su cabeza ligueramente noté algo en el cuello, en mi meguilla, en mis labios… ¡Me estaba besando! Y yo le correspondía... Nos fundimos en un beso interminable. Labios con labios. Gustándonos, deseándonos, queriéndonos…

Él, deslizó sus labios hasta mis oídos y pude escuchar las palabras más sinceras y tiernas que jamás antes había oído:
.- Judit – (decía) – Déjame quererte… -

Entonces yo me acerqué a él y le respondí:
.- Ahora, mañana, la semana que viene, el mes que viene, el año siguiente,… Toda mi vida, te dejo quererme toda mi vida, y te prohíbo que jamás dejes de amarme.-

Me abrazó fuertemente, mientras repetía constantemente:
.- Jamás, jamás,… -

Me volvió a besar.

3 comentarios:

  1. qué rápido...lo sientes el mismo día tan lejano, y el mismo día te besa, y promete amarte etenamente...no huieras preferido a caso el misterio? las ganas eternas de que llegue el momento? la desesperación? el llegar a enloquecer antes de que él, hombre deseado en cada momento del día, hombre desnudo en el lugar de tu imaginación, te bese realmente?...pero bién, ese beso siempre es un triunfo...voy a seguirte, puedes sguirme si quieres;)**Iris*

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  2. Hay cosas en esta vida que se deben saborear en el mismo instante en que las tienes delante, sino vuelan. Esta es una de ellas!

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