No. Me voy y no me esperes. Volveré, pero para estar como antes, para continuar siendo lo que éramos, lo que fuimos. Nos mantendremos cada uno en un extremo. Me gusta cómo eres, pero es simplemente eso, ‘gustar’ y no da a más.
Acéptalo y dame la mano en señal de que lo has entendido, dime que estas bien y olvidemos lo que nos llegamos a decir, lo que me llegaste a decir, lo que tus labios pronunciaron y mis odios esperaban oír. Que mal lo disimulaste. O quizás no lo quisiste disimular… la cuestión es que entre ambos las cosas han quedado claras. Uno siente i el otro no. Entonces la solución es sencillísima. Uno debe olvidar. Olvidar. Olvidar… y que largo el olvido a diferencia del amor. Tendrás que hacer como si nada, como si no sintieras, como si jamás hubieras sentido. Se acabó tu sentir, caducó.
¿Y quién te iba a decir que el amor tenia fecha de caducidad? Nadie, tan solo tú. Es verdad eso de que siempre se aprenden cosas nuevas. Es verdad…
se olvidaron de poner fecha de caducidad a su amor por ti.
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